Decisiones
Cómo tomar una decisión difícil cuando das vueltas
Pensás una opción, después la otra, y a la noche volvés a la primera. Cuanto más lo analizás, menos claro lo ves. Dar vueltas no es falta de inteligencia: suele ser que la decisión está mal armada.
Antes de decidir, respondete esto
¿Cuál es exactamente la decisión que tenés que tomar, dicha en una sola frase?
Muchas veces das vueltas porque son dos o tres decisiones mezcladas. Separarlas hace que cada una pese menos.
¿Para cuándo necesitás haber decidido, y qué pasa si no llegás a esa fecha?
Poner un plazo convierte el dar vueltas en un tiempo acotado. Y saber qué pasa si no decidís muestra cuánto cuesta esperar.
¿Qué opciones tenés además de las dos que venís mirando?
Cuando una decisión duele, se siente como dos caminos. Casi siempre hay una tercera, o una versión intermedia.
¿Qué es lo que te importa de verdad que cada opción cuida o deja de cuidar?
Seguridad, libertad, familia, crecimiento. Decidir desde lo que valorás es más firme que hacerlo desde lo que te asusta menos.
¿Qué le dirías a un amigo que estuviera en tu lugar?
Con la distancia que da hablar de otro, solemos ver con más claridad lo que pesa y lo que es ruido.
¿Qué información te falta y cómo podrías conseguirla esta semana?
A veces dar vueltas es falta de datos disfrazada de duda. Si el dato se puede conseguir, el siguiente paso es ir a buscarlo.
Así se ve una charla con Shomea
- Vos: tengo que decidir si sigo con el negocio de mi viejo o me dedico a lo mío y llevo meses dando vueltas
- Shomea: Si lo dijeras en una sola frase, ¿cuál es la decisión que tenés que tomar?
- Vos: si le digo a mi viejo que quiero dejar el negocio
- Shomea: Eso es distinto de decidir qué hacer con toda tu vida. ¿Qué es lo que más te frena de decírselo?
- Vos: que se sienta abandonado. pero tampoco quiero seguir por no decepcionarlo
- Shomea: Nombraste dos cosas que querés cuidar a la vez. ¿Qué parte de esto depende de vos y cuál de él?
- Vos: decírselo depende de mí. cómo lo toma, de él. puedo ponerme una fecha para hablarlo
Tu primer paso
¿Querés pensarlo con preguntas hechas para tu caso?
Ordenar esto con ShomeaPreguntas frecuentes
¿Y si me equivoco?
Casi ninguna decisión es del todo irreversible. Ayuda preguntarte qué podrías corregir después y qué no. Eso te da una idea de cuánta certeza necesitás antes de avanzar.
¿Es mejor decidir con la cabeza o con lo que siento?
Las dos aportan. La cabeza ordena opciones y consecuencias, y lo que sentís te muestra qué te importa. Si una opción tiene sentido en el papel pero te incomoda, vale preguntarte por qué.
¿Cuánto tiempo es razonable para tomar una decisión importante?
Depende de lo que esté en juego y de si hay una fecha externa. Un plazo propio evita que pensar se convierta en postergar. Si llega la fecha y falta información, podés acordar un plazo nuevo.